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viernes, 6 de noviembre de 2015

Sucedió una noche de verano


Sucedió una noche de verano

Lo recuerdo como si hubiera sido ayer, pero en realidad fue hace cinco años en una larga noche de verano. Había tenido una pelea muy fuerte con mi madre y me fui de casa. Cogí todos mis ahorros y alguna que otra prenda de ropa.
Entonces tenia dieciséis años, no era consciente de lo que hacía, solo sabía que estaba muy enfadada, pero entonces no me arrepentía de irme y nunca lo haré. Era tarde y estaba muy estresada tras a pelea con mi madre. Entonces decidí ir a dar un paseo por la playa. Estaba oscuro y fue entonces cuando me di cuenta de que había olvidado mi teléfono en casa. Pero tenía demasiado orgullo como para volver a por él. Así que seguí mi camino por la playa. Decidí acercarme hasta la orilla. Aunque no sabía nadar me gustaba mucho el mar, y esa noche la marea estaba muy tranquila. Me prometí que solo me afrentaría en el mar hasta que el agua me llegara por las rodillas, Pero me dejé arrastrar por la marea. Mientras me relajaba me puse a pensar que haría cuando saliera del agua. Estaba flotando en el agua con la cabeza mirando al cielo estrellado. Decidí que ya debía irme, pero cuando me fui a incorporar  me di cuenta de que no llegaba al suelo. Como no sabía nadar empecé a asustarme porque estaba demasiado lejos e la orilla. Apenas conseguía mantenerme a flote y estaba tragando grandes cantidades de agua. Sentía como la marea me arrastraba lentamente hacia adentro. No servía de nada gritar, nadie podía oírme, era medianoche y la calle estaba completamente desierta. Cuando pensaba que era mi fin lo vi. Había alguien en la orilla de la playa. Desde la distancia a la que estaba solo podía distinguir que se trataba de un hombre. Parecía que me había visto, y estaba en lo cierto. Lo vi correr a por un flotador y cuando me di cuenta ya estaba a mi lado. Fue tirando de mi hasta la orilla. No podía ver su rostro, ya que me daba la espalda para nadar. Cuando me dejó en la orilla pude ver su cara. Parecía un chico de mi edad, aunque nunca antes lo había visto. Me preguntó como me encontraba pero cuando iba a responderle y agradecerle lo que había hecho por mi me desmayé, había tragado demasiada agua.
Cuando me desperté me encontraba en el hospital con mi madre llorando a mi lado, culpándose por lo que me había pasado y lo que me podría haber sucedido si él no me hubiera salvado. En ese momento me acordé de él y pregunté. Mi madre me explicó que fue él quien llamó a la ambulancia, pero cuando llegó el vehículo tan solo estaba yo tapada con una chaqueta que probablemente sería suya.
Desde ese día aún conservo su chaqueta y siempre la llevo encima con la esperanza de que algún día lo encontraré y podré devolvérselo. También quiero agradecerle lo que hizo por mi aquella noche, ya que en su momento no pude hacerlo.
Y hoy, cinco años después, mientras iba corriendo porque perdía el tren, me choqué con él. Estaba muy cambiado, pero enseguida supe que era él, y por como me miró, supe que él también me había reconocido. Estuvimos mirándonos sin decirnos nada, ninguno se esperaba encontrarse con el otro ahora. Me puse a sacar su chaqueta de mi bolso y le abracé. Y mientras él me devolvía el abrazo, yo lloraba en su hombro agradeciéndole como me había salvado aquella noche de verano…


Laura Linares

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