Sucedió una noche de verano
Lo recuerdo
como si hubiera sido ayer, pero en realidad fue hace cinco años en una larga
noche de verano. Había tenido una pelea muy fuerte con mi madre y me fui de
casa. Cogí todos mis ahorros y alguna que otra prenda de ropa.
Entonces
tenia dieciséis años, no era consciente de lo que hacía, solo sabía que estaba
muy enfadada, pero entonces no me arrepentía de irme y nunca lo haré. Era tarde
y estaba muy estresada tras a pelea con mi madre. Entonces decidí ir a dar un
paseo por la playa. Estaba oscuro y fue entonces cuando me di cuenta de que
había olvidado mi teléfono en casa. Pero tenía demasiado orgullo como para
volver a por él. Así que seguí mi camino por la playa. Decidí acercarme hasta
la orilla. Aunque no sabía nadar me gustaba mucho el mar, y esa noche la marea
estaba muy tranquila. Me prometí que solo me afrentaría en el mar hasta que el
agua me llegara por las rodillas, Pero me dejé arrastrar por la marea. Mientras
me relajaba me puse a pensar que haría cuando saliera del agua. Estaba flotando
en el agua con la cabeza mirando al cielo estrellado. Decidí que ya debía irme,
pero cuando me fui a incorporar me di
cuenta de que no llegaba al suelo. Como no sabía nadar empecé a asustarme
porque estaba demasiado lejos e la orilla. Apenas conseguía mantenerme a flote
y estaba tragando grandes cantidades de agua. Sentía como la marea me
arrastraba lentamente hacia adentro. No servía de nada gritar, nadie podía
oírme, era medianoche y la calle estaba completamente desierta. Cuando pensaba
que era mi fin lo vi. Había alguien en la orilla de la playa. Desde la
distancia a la que estaba solo podía distinguir que se trataba de un hombre.
Parecía que me había visto, y estaba en lo cierto. Lo vi correr a por un
flotador y cuando me di cuenta ya estaba a mi lado. Fue tirando de mi hasta la
orilla. No podía ver su rostro, ya que me daba la espalda para nadar. Cuando me
dejó en la orilla pude ver su cara. Parecía un chico de mi edad, aunque nunca
antes lo había visto. Me preguntó como me encontraba pero cuando iba a responderle
y agradecerle lo que había hecho por mi me desmayé, había tragado demasiada
agua.
Cuando me
desperté me encontraba en el hospital con mi madre llorando a mi lado,
culpándose por lo que me había pasado y lo que me podría haber sucedido si él
no me hubiera salvado. En ese momento me acordé de él y pregunté. Mi madre me
explicó que fue él quien llamó a la ambulancia, pero cuando llegó el vehículo
tan solo estaba yo tapada con una chaqueta que probablemente sería suya.
Desde ese
día aún conservo su chaqueta y siempre la llevo encima con la esperanza de que
algún día lo encontraré y podré devolvérselo. También quiero agradecerle lo que
hizo por mi aquella noche, ya que en su momento no pude hacerlo.
Y hoy,
cinco años después, mientras iba corriendo porque perdía el tren, me choqué con
él. Estaba muy cambiado, pero enseguida supe que era él, y por como me miró,
supe que él también me había reconocido. Estuvimos mirándonos sin decirnos
nada, ninguno se esperaba encontrarse con el otro ahora. Me puse a sacar su
chaqueta de mi bolso y le abracé. Y mientras él me devolvía el abrazo, yo
lloraba en su hombro agradeciéndole como me había salvado aquella noche de
verano…
Laura Linares
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